sábado, 2 de julio de 2011

La auto radiografía de los profesionales desocupados Desempleo golpea a los egresados universitarios

Fecha : 2/11/2004
Roberto Valencia M.
Una de las clásicas bromas que comentan los jóvenes en sus ceremonias
de graduación universitaria es: “¡Y qué estamos celebrando..si mañana
tenemos que ir a buscar trabajo!”. Pero la gracia termina cuando golpean
puertas sin suerte y pasan a engrosar el número de los cesantes ilustrados.
Si bien técnicamente no son cesantes, pues pertenecen a las personas que
buscan trabajo por primera vez y que han venido elevando la fuerza de
trabajo en los últimos cinco años, igual contribuyen a elevar el desempleo,
que en la última medición arrojó cerca de 600 mil desocupados.
Es así como las incesantes entrevistas laborales, las carpetas con
curriculums y las cartas a los medios de comunicación escritos forman parte
de la bitácora de miles de jóvenes esperando acceder a un empleo, donde
las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) no son auspiciosas
para ellos.
Y es que durante el último trimestre móvil de julio-septiembre, el desempleo
entre profesionales, técnicos y afines asciende a 25 mil personas. Pero, a
juicio de los afectados las cifras oficiales no alcanzan a medir el problema:
“Las encuestas no incluyen a los recién egresados”, afirman.
Aquí está la visión de los egresados universitarios que luchan por entrar al
mercado laboral y dejar de estar en el segmento de los “cesantes
ilustrados”.
Brian Moir, Ingeniero comercial Universidad Finis Terrae
“Egresé en diciembre de 2002 y busqué empleo desde marzo de 2003. El
acceso al mercado laboral para los recién egresados lo veo complicado
porque somos muchos ingenieros comerciales que salen de la Universidad
cada año. En algunas entrevistas de trabajo a las que he ido llegan hasta
500 personas para un cupo máximo de cinco vacantes, por lo que la
competencia profesional es demasiado fuerte.
Las dificultades aumentan si es que no existen contactos, en ninguna
entrevista de trabajo he tenido algún contacto que ayude para entrar a
trabajar y hay varias razones : no se cumple el perfil requerido, la
universidad no es la que la empresa desea porque privilegian las
universidades tradicionales o a veces la gente es mejor evaluada sólo “por
tincada”.
Hasta el momento he tenido una entrevista y media por mes. El perfil que
exige el mercado es ser proactivo, tener capacidad de liderazgo y análisis,
trabajar bajo presión, tener buenas relaciones interpersonales, sobre todo
en el área de ventas que es lo que me gusta.
Las actuales cifras de desempleo que muestran no consideran a los
universitarios recién egresados; no sé si han ido a la universidad para saber
si estoy trabajando, somos una cifra alta y siempre está la duda de cómo la
miden, por lo que creo que las cifras debieran ser más altas.
Las soluciones para los recién egresados son más prácticas que el actual
debate sobre flexibilidad. Es muy difícil encontrar un aviso en internet o en
diario a una persona sin experiencia; con suerte de 300 avisos, en no más
de 5 no se pide la experiencia, falta que las empresas se den cuenta de que
uno debe empezar por primera vez en el mercado laboral”.
Carolina Freire, Periodista Universidad Santo Tomás
“Egresé en 2002, después estudié inglés para especializarme y desde
agosto de este año que busco empleo. He mandado currículos a diarios,
hoteles, aerolíneas, empresas.
Creo que las dificultades para entrar al mercado laboral tienen que ver con
la suerte y en los “pitutos”, porque hay muchos alumnos recién egresados
de Periodismo que están en la misma situación, parece que aún no estamos
en buenos meses para encontrar trabajo y a eso se suman las altas
exigencias de las empresas que prefieren las universidades más
tradicionales para contratar personas.
La experiencia que exigen también es alta. En mi caso me he encontrado
con empresas que piden de 3 a 6 años y ¿cómo encontrar trabajo así si no
he tenido un contrato todavía? Esto lo encuentro increíble, me da lata que
uno se vaya a estudiar a otro país y cuando regresa aquí encuentra trabajo.
Es posible que en esto influya la gran oferta de periodistas que sale cada
año de las universidades, pero no se pueden cerrar las puertas porque está
bien que hayan más universidades. Esto se relaciona más con la moda que
tienen algunas las carreras que después colapsan, por lo que se deberían
cerrar por dos años las escuelas de periodismo para que no haya tanto
atochamiento, eso se hacía antes para darle más posibilidades a los
egresados.
El actual mercado informativo en el país lo veo limitado en cuanto a la
presencia de medios de comunicación, pero uno puede trabajar en las
empresas, aunque éstas no se dan cuenta de que necesitan un periodista
en sus organizaciones”.
Henry Aravena, Ingeniero civil industrial Universidad de la Frontera
“Egresé en mayo 2002 con mención en agroindustria. Desde fines del año
pasado estoy desempleado buscando algo en Santiago, pues vengo de la IX
Región donde el campo de acción para los ingenieros civiles industriales es
limitado porque la actividad productiva en la región ha perdido terreno a
manos del sector servicios.
Esta situación se debe a que el mercado laboral está demasiado complicado
para los ingenieros con menos de 3 años de experiencia y esa masa crítica
es importante para la profesión, porque si tienes más de 3 años estás
especializado y con una mayor estabilidad, pero es más complejo para los
que estamos palpando el mercado.
El otro factor que incide es la sobrepoblación de la carrera que se ha dictado
indiscriminadamente. Actualmente casi todas las universidades privadas
dictan la carrera, transformándola en una de pizarrón porque un profesor
sólo llega a hacer las clases y se retira, pero lo importante son las
menciones en laboratorio y de eso hay muy pocas que se imparten.
Según mi experiencia el perfil que piden las empresas para la profesión es
un buen manejo del inglés y de computación, mientras que el resto de las
exigencias son cualidades como ser responsable, metódico, organizado,
flexible y que quieras hacer carrera en la empresa.
Las cifras de desempleo no apuntan los “cesantes ilustrados”, sino que más
bien a los trabajadores no calificados a quienes también se dirigen las
políticas públicas. Ese es el problema: De los 600 mil desempleados no se
mencionan a los desempleados jóvenes egresados de la universidad, ni a su
inserción o reinserción laboral”.
María Elena Vásquez, Sicóloga Universidad de Ciencias de la
Información
“Egresé en 2003 de Psicología con especialización en terapia familiar y
hasta ahora no encuentro trabajo. He asistido a siete entrevistas de
trabajo donde en todas me piden una experiencia previa, pero
lamentablemente egresé al año pasado con lo cual esto es imposible.
Creo que se deberían crear medidas especiales en las empresas y
organizaciones como guardar cupos para las personas recién salidas
de la Universidad.
Una de las principales exigencias de las demandas laborales en
sicólogos son tener un post grado específico dentro de la disciplina y
eso lo hace más difícil aún. Si uno no trabaja no puede especializarse,
ésa es otra gran desventaja que tenemos las personas que egresamos.
La realidad de esta profesión es crítica porque vemos que la necesidad
de cada empresa, colegios, consultorios, hospitales y otras
organizaciones no cuentan con los recursos. Existen miles de
sicólogos desempleados en este minuto, las instituciones que los
requieren no tienen los suficientes recursos para contratar.
Ahora, también existe una gran cantidad de sicólogos que egresan
anualmente lo que aumenta la competencia. Por eso creo que el
desempleo siempre existirá, considerando que además este tema cae
en el juego político.
Las personas desempleadas por lo general caen en grados de
desánimo, ansiedad, dudas en las capacidades que muchas veces
caen en depresiones. Esto se puede extrapolar a nivel general de la
población y que son variables que no se incluyen en las cifras de
desempleo”.
Carolina Quevedo, Abogada Universidad Central
“En nuestra profesión, cerca de 100 a 150 abogados juran
mensualmente, por lo que veo que la excesiva oferta laboral no se
condice con los pocos cupos para una cantidad elevada de quienes
postulan. Eso sí, la situación últimamente ha mejorado debido a la
reforma procesal que se avecina en Santiago y que permite captar
abogados jóvenes entre 27 y 35 años y quedan afuera los de 35 en
adelante, aunque la situación en general es complicada.
En las entrevistas laborales las empresas del sector privado exigen
una experiencia en áreas especializadas como el derecho comercial,
tributario, laboral y civil. De quedar en estos empleos, la mayoría son
de largo plazo, lo que se dificulta para los recién egresados que no
tienen contactos con trabajos específicos, por lo que hay que buscar
constantemente.
Creo que la sobreoferta de la carrera de derecho de todas maneras
ayuda a esta situación, pero entre comillas, porque la demanda de
abogados también se discrimina a favor de las universidades más
tradicionales que especifican a cada abogado y los van caracterizando
(adaptando) con el paso del tiempo
El sector público es uno de lo que más colabora para conseguir
trabajo. De hecho actualmente está captando fiscales, asistentes del
fiscal, asesorías penales por la reforma a la justicia, mientras que las
oficinas o sociedades que se licitan captan un promedio de 50 a 85
abogados base.
El problema de las encuestas de desempleo es que los abogados no
están contemplados, basta que tenga un trabajo temporal para que no
esté incluido y es difícil que esté concentrado por el ejercicio libre de
la profesión”.

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